En lo alto de los Alpes franceses, rodeados de cumbres y silencio, el fuego encuentra una clase diferente de vastedad. El tabaco — planta sagrada de los pueblos originarios de América — conecta en esta noche el círculo de los participantes con el círculo de las montañas, con los ancestros, con la palabra.
La Ceremonia de Cuatro Tabacos es un viaje de sinceridad. Cada tabaco abre un nuevo espacio: el hablar, el escuchar, el sentir, el silencio. El maestro ceremonial ecuatoriano Franklin Ollin Nahui guió al grupo por estos cuatro portales bajo la luz de la luna llena. Juan Pablo Corro portó el fuego y la conexión con Ruca Kreis.
Esta ceremonia fue una invitación externa — y al mismo tiempo una confirmación: el fuego que se enciende en Heidelberg tiene pies. Viaja.